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JOSÉ NOÉ SURO: EL ARTE DE COLABORAR

En las últimas dos décadas, Cerámica Suro ha realizado proyectos que han puesto a Guadalajara en la mira del mundo del arte internacional.

El de José Noé Suro es uno de los nombres mexicanos con mayor resonancia en el circuito internacional del arte. Se trata del director de Cerámica Suro, una empresa cuyo origen puede rastrearse hasta 1951, año en que su padre abrió las puertas de un taller de cerámica en Tlaquepaque, Jalisco.

Hasta mediados de los 90 parecía que el destino de la empresa familiar se mantendría intacto, dedicada a la producción de piezas para hoteles y restaurantes. Sin embargo, José Noé —en aquellos años un estudiante de la carrera de Derecho—, anhelaba encontrar una manera que le permitiera dedicarse a los temas que realmente le interesaban y que, estaba comprobando, no tenían mucho que ver con leyes o juzgados.

Aquella búsqueda alcanzaría un eco al interior de la fábrica de cerámica pues, por esos años, José Noé también estaba por entrar a trabajar formalmente en el negocio familiar. “Para mí era muy importante hacer algo vinculado al arte porque me apasiona. Mi hermano era artista, y yo empezaba a coleccionar arte contemporáneo. También era importantísimo trabajar en un lugar donde los artistas pudieran crear y donde yo pudiera tener conversaciones con ellos”.

“Para mí era muy importante hacer algo vinculado al arte porque me apasiona. Mi hermano era artista, y yo empezaba a coleccionar arte contemporáneo. También era importantísimo trabajar en un lugar donde los artistas pudieran crear y donde yo pudiera tener conversaciones con ellos”

Fue así que en 1994 convenció a su padre y empezó a producir otro tipo de obras. Las de su hermano, Luis Miguel, para empezar, y también las del artista estadounidense Ray Smith que, a la distancia, recuerda como un buen augurio: “A partir de esa colaboración se comenzaron a generar más visitas a la fábrica y hubo un mayor interés de parte de los artistas”.

Desde entonces y hasta ahora, alrededor de 400 artistas han colaborado con Cerámica Suro. Algunos, como el cubanoamericano Jorge Pardo, lo han hecho por años. Veinticinco, para ser más precisos. Esta fidelidad se explica mejor cuando se le pregunta a José Noé acerca de lo que caracteriza el trabajo que realizan en la fábrica: “Siempre les abrimos el espacio a nuestros clientes con mucha generosidad. Muchas veces a costa de complicarnos la vida —o la producción— pero siempre les dejamos hacer lo que quieran y como lo quieran”.

Suro también ha sido una pieza fundamental en el engranaje que mueve a la vibrante escena artística de Guadalajara. En la fábrica se ha producido la obra que artistas como José Dávila, Gonzalo Lebrija o Jorge Méndez Blake exponen en museos y galerías.

“Siempre les abrimos el espacio a nuestros clientes con mucha generosidad. Muchas veces a costa de complicarnos la vida —o la producción— pero siempre les dejamos hacer lo que quieran y como lo quieran”

Sin importar la trayectoria del artista o la magnitud del proyecto, el papel de José Noé es siempre el mismo, como lo cuenta: “Facilitar las ideas de artistas, arquitectos, chefs y diseñadores para que desarrollen sus conceptos en formas que sean viables para sus proyectos”. Esto, además, tiene que ver con otro indicador del éxito de cada colaboración: lograr que cada pieza que sale de Cerámica Suro tenga el sello de sus autores y no el de la fábrica “que no parezca que la hicimos nosotros”.

En 2020, Cerámica Suro abrió una nueva planta donde, en los siguientes meses, trasladarán buena parte de su producción. Esta mudanza también supone nuevos planes para el espacio que actualmente ocupan, donde abrirán un showroom dedicado a la exhibición de proyectos de arte y, por primera vez, a la venta de ediciones y piezas de cerámica para el público en general.

Eso no es todo. Suro también planea abrir una escuela de cerámica y diseño que se ubicará en el taller original donde su padre empezó la compañía y que, espera, servirá para mantener vivo estos oficios. Parte de este interés podrá experimentarse en Local Mil Ochocientos donde la artista y colaboradora de Cerámica Suro, Renata Petersen, impartirá una taller virtual en la que los asistentes podrán pintar unos vasos tequileros. El toque final ocurrirá en la fábrica, donde las piezas serán enviadas para ser esmaltadas y, posteriormente, devueltas a sus creadores, listas para hacer un brindis y disfrutar del extraordinario sabor de Tequila 1800.

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