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FECHAS

1 al 3 de Diciembre
Horarios: 02:00 pm, 05:00 pm y 06:00 pm

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LA PANGA DEL IMPOSTOR: ESCUELA DE MAR EN TIERRA

Hace casi ocho años que Javier Rodríguez y el chef Antonio de Livier abrieron La Panga del Impostor, una lancha de mariscos conocida por su desparpajo y por sus platos frescos, osados y perfectos para aliviar la resaca.

Desde su apertura, el 23 de abril de 2013, el desenfado ha sido parte del ADN de La Panga del Impostor, un lugar de mariscos —inspirado en las carretas pero con forma de lancha pesquera— producto de la mancuerna creativa entre Javier Rodríguez y el chef cachanilla Antonio de Livier, uno de los apóstoles del surf & turf, de esas mezclas golosas en las que los productos de mar se encuentran, con la intensidad de las olas que chocan con los riscos, con los productos de la tierra.

A pesar del desparpajo, de los fiestongos de aniversario y de que para Javier la misión número uno del lugar “siempre fue divertirnos”, la cocina de La Panga es cosa seria, sobre todo cuando se trata de la calidad y la frescura de los insumos. “Siempre estuvimos muy clavados en que el ingrediente fuera el protagonista” dice Rodríguez.

“Siempre estuvimos muy clavados en que el ingrediente fuera el protagonista.”

Una máxima que se traduce en localizar productos en la cercanía, respetar las vedas y entablar una relación duradera y próspera con los proveedores. “En Jalisco y Nayarit tenemos muy buen atún, si no es que de los mejores, el camarón es de cultivo y muy pocas cosas las traemos de Ensenada, como las almejas o cuando tenemos algún plato especial. Nuestros proveedores de mariscos nos cuidan mucho y tratamos de hacer equipo con ellos” cuenta Javier.

Con este producto, De Livier maquinó recetas que no tardaron en convertirse en best sellers: como el atún habanero negro —que se sirve en cubos con una mayonesa preparada con ceniza de chile habanero—, un taco de chicharrón prensado de pulpo en tortilla de harina o la birria de almeja, un caldo levantamuertos, al que la gente vuelve, como abejas a la miel, para curarse la resaca. “Todos los días tenemos clientes nuevos y clientes que regresan, clientes que van tres veces a la semana y eso nos deja tranquilos” dice Javier, “nos hace pensar que estamos haciendo algo bien”.

“Todos los días tenemos clientes nuevos y clientes que regresan, clientes que van tres veces a la semana y eso nos deja tranquilos.”

Además de risas, anécdotas y playlists coleccionables, en el horizonte de La Panga del Impostor se vislumbra un buen puerto. Un futuro —cercano y retador, como todo en el 2020—con planes para el 2021 que incluyen darle más protagonismo al asador (del que hoy salen pescados a la talla) e incursiones en el terreno de la coctelería para “armar un bar más en forma y ofrecer un poco más de tragos divertidos y frescos, acorde al concepto de La Panga”.

Para muestra, el kit de La Panga del Impostor en Local 1800 incluye un plato para celebrar el mar —un cóctel verde de camarón y pulpo con hierbas como la hoja santa— y un ‘cantarito’, un helado con Tequila 1800 y cítricos como la toronja que, Javier augura, “va a quedar buenísimo”. Un poco de desenfado y mar, un poco del espíritu de ‘La Panga’ en casa.

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